{"id":581,"date":"2014-05-16T17:10:50","date_gmt":"2014-05-16T23:10:50","guid":{"rendered":"https:\/\/aecentro.com\/cencoem\/?p=581"},"modified":"2026-06-16T17:16:11","modified_gmt":"2026-06-16T23:16:11","slug":"analfabetismo-conversacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aecentro.com\/cencoem\/analfabetismo-conversacional\/","title":{"rendered":"Analfabetismo Conversacional"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"581\" class=\"elementor elementor-581\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-50e27b5 e-con e-atomic-element e-flexbox-base e-5a86b7f \" data-id=\"50e27b5\" data-element_type=\"e-flexbox\" data-e-type=\"e-flexbox\" data-interaction-id=\"50e27b5\">\n    \t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-edd5ca5 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"edd5ca5\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>Analfabetismo Conversacional<\/strong><\/p><p><strong>Dr. Alberto Beuchot Gonz\u00e1lez de la Vega<\/strong><\/p><p><strong>Director del Centro de Coaching Empresarial\u00a9<\/strong><\/p><p><strong>\u00a0<\/strong>Una vez planteada la espina dorsal de esta columna en los tres escritos anteriores relativos a los diferentes tipos de analfabetismos, es conveniente analizar aquellos que denomin\u00e9 de segundo y tercer orden, y que se componen de siete categor\u00edas de analfabetismos espec\u00edficos: el cultural, el social, el emocional, el conversacional, el mente\/cuerpo, el ecol\u00f3gico y el transpersonal. Aquellos analfabetismos de primer orden mencionados en la entrega n\u00famero 2 de esta columna ser\u00e1n abordados con posterioridad, ya que se refieren b\u00e1sicamente a habilidades de \u00edndole t\u00e9cnica m\u00e1s que a competencias inter e intra-personales, y por ende, con menor impacto a largo plazo en la convivencia familiar y laboral. Comencemos por el analfabetismo conversacional.<\/p><p>Son diversos los autores que sostienen que el principal problema entre los seres humanos hoy d\u00eda es la incapacidad o inhabilidad para comunicarnos. Si bien aprendimos a hablar, a emitir sonidos coherentes y a o\u00edr sonidos producidos por otros, nunca pasamos por un proceso formal para aprender a conversar en forma efectiva. Entonces, a un nivel elemental todos sabemos conversar, como sabemos caminar o respirar. A otro nivel, debemos reconocer que lo hacemos con grandes deficiencias. Esto tienen un profundo impacto en nuestra existencia y no siempre estamos conscientes de ello. La manera como conversamos define de una manera determinante la forma como somos, la identidad que tenemos, el tipo de vida que nos generamos y nuestra efectividad en el trabajo. Toda relaci\u00f3n social, sea con nuestros hijos, con nuestra pareja, con nuestros colegas y equipos de trabajo, est\u00e1 determinada en importante medida por la manera como conversamos. Gran parte de los problemas o de las oportunidades que generamos, de las satisfacciones e insatisfacciones que nos agobian, son el resultado de la manera como conversamos.<\/p><p>La teor\u00eda cl\u00e1sica de la comunicaci\u00f3n humana, profundamente mecanicista e ingenieril, se basa en tres constructos b\u00e1sicos: un emisor (que genera un mensaje o informaci\u00f3n), un receptor (que recibe y decodifica ese mensaje) y el mensaje mismo. De este modo, la comunicaci\u00f3n se equipara con transmisi\u00f3n de informaci\u00f3n. Este modelo, como todos, pretenden ofrecer una explicaci\u00f3n de la realidad. No es de extra\u00f1ar que en la era de la tecnolog\u00eda inform\u00e1tica esta idea de la comunicaci\u00f3n a\u00fan prevalezca. Sin embargo, en una era de flexibilidad y globalizaci\u00f3n, este modelo deviene crecientemente obsoleto, pues no da cuenta del dinamismo del dialogar. Adem\u00e1s de presentar serias limitaciones explicativas, es insuficiente para dar cuenta de la complejidad del fen\u00f3meno humano de la comunicaci\u00f3n.<\/p><p>Cuando conversamos lo hacemos como un todo integrado y coherente de cuerpo, lenguaje y emociones, que son los tres elementos que nos constituyen como agentes conversacionales. El cuerpo env\u00eda mensajes sin cesar, al tiempo que hablamos siempre desde una emoci\u00f3n particular que colorea las palabras que elegimos y el tono en el que las decimos. Los seres humanos conversamos, y al hacerlo, intercambiamos mucho m\u00e1s que datos y hechos. Al comunicarnos fingimos, simulamos, revelamos, escondemos, mostramos, somos. Los seres nos constituimos como tales a trav\u00e9s del conversar con otros, y al hacerlo, generamos mundos diferentes para todos y, sobre todo, aprendemos sobre nosotros mismos y sobre los dem\u00e1s. La conversaci\u00f3n efectiva, por ende, es un proceso de continuo aprendizaje. Es necesario entonces aprender a conversar para poder seguir aprendiendo con y a trav\u00e9s de otros. Por ello decimos que el aprender se realiza s\u00f3lo a trav\u00e9s del conversar, y que el conversar produce aprendizaje.<\/p><p>En este escrito y los subsecuentes analizaremos a detalle el fen\u00f3meno del conversar. Primeramente, lo haremos desde sus elementos constitutivos b\u00e1sicos: hablar (indagar, proponer, pedir, ofrecer, declarar, afirmar, juzgar) y escuchar. En segundo lugar, veremos los objetivos que buscamos al conversar y las diferencias entre uno y otro (describir el mundo, generar un mundo distinto, coordinar acciones, invocar y evocar lo sublime, compartir identidades). En tercer lugar, centraremos la atenci\u00f3n en un tema fascinante: el dise\u00f1o de conversaciones (p\u00fablicas y privadas, de explicaciones y justificaciones, de coordinaci\u00f3n de acciones, de posibles acciones, de construcci\u00f3n de relaciones, para posibles conversaciones). Veremos que el desconocimiento y la impericia en cada uno de estos tres \u00e1mbitos genera conflictos, malentendidos y, sobre todo, malestar y sufrimiento innecesarios entre los seres humanos en las relaciones jefe-subordinado, padres-hijos, marido-esposa, como he tenido oportunidad una y otra vez en los talleres que imparto.<\/p><p>Comencemos a desmenuzar este complejo fen\u00f3meno. Vamos al \u00e1mbito del trabajo \u00bfQu\u00e9 hace un directivo? Organiza, planifica, coordina, eval\u00faa, conduce, motiva, etc. Sin duda hace todo eso y mucho m\u00e1s. Si uno lo observara durante el d\u00eda, comprobar\u00eda, sin embargo, que est\u00e1 todo el d\u00eda conversando. Est\u00e1 en reuniones, en entrevistas, en el tel\u00e9fono, escribiendo un mensaje electr\u00f3nico, reflexionando sobre un determinado proyecto. Veamos el \u00e1mbito familiar. \u00bfQu\u00e9 hace una madre con sus hijos? Planea, organiza, educa, instruye, ama, corrige, orienta, aconseja. Hace todo esto y m\u00e1s. Al igual que el directivo, pasa la mayor parte de su tiempo hablando y escuchando. Cuando vemos el \u00e1mbito de pareja, la situaci\u00f3n es similar. Cada una de esas actividades en los \u00e1mbitos laboral y familiar se realiza conversando, hablando (o no) con otros y escuchando (o no) lo que dicen. Pues bien, el nivel de efectividad que exhiban sus acciones depender\u00e1 de la manera como conduce esas conversaciones y de las competencias conversacionales que posea. Los directivos y gerentes, as\u00ed como los padres, madres y parejas son agentes eminentemente conversacionales.<\/p><p>\u00bfCu\u00e1les son algunas de nuestras deficiencias como seres humanos? Podr\u00edamos mencionar muchas. Una muy evidente es que no sabemos escuchar de manera efectiva. Pagamos un alto precio por ello, precio que muchas veces se traduce en demoras, re-trabajo, gastos innecesarios, relaciones personales deficientes, desmotivaci\u00f3n, rupturas, resentimientos, rencores, etc. Tampoco sabemos pedir de forma eficaz. Ello se traduce en que muchas veces, cuando es necesario pedir, no lo hacemos; y cuando lo hacemos, resulta de una manera tal que compromete los resultados que obtenemos. Y todo porque creemos que sabemos escuchar o pedir en forma efectiva cuando simplemente o\u00edmos y ordenamos.<\/p><p>Otra deficiencia guarda relaci\u00f3n con el hecho de no siempre sabemos discernir cual es el tipo de conversaci\u00f3n que es conveniente u oportuno tener. Ello implica que no siempre tenemos las conversaciones que son necesarias. Tenemos otras conversaciones que muchas veces resultan altamente inefectivas, precisamente porque, para que la primera fuera efectiva, resultaba necesario tener una conversaci\u00f3n anterior, conversaci\u00f3n que no tuvimos. Conversamos, en ocasiones, con la persona inadecuada, en el momento menos oportuno, y en el tono emocional equivocado. Es decir, hacemos todo aquello que obstaculiza e impide el \u00e9xito que buscamos. Y todo por creer que sabemos dise\u00f1ar nuestras conversaciones adecuadamente cuando simplemente las tenemos.<\/p><p>Por ello, y en primer lugar, es importante reconocer que muchos de nuestros problemas remiten precisamente a nuestras incompetencias conversacionales. Una vez que lo reconocemos, el \u00e1mbito de las competencias conversacionales se abre como dominio de aprendizaje. El principal problema reside precisamente en aceptar que \u00e9ste es un dominio de aprendizaje como cualquier otro: un dominio en el que arrastramos severas incompetencias. Somos, en pocas palabras, analfabetas conversacionales, y es urgente que lo reconozcamos abiertamente.<\/p><p>Me gustar\u00eda seguir aprendiendo de ustedes.<\/p><p><a href=\"https:\/\/web.archive.org\/web\/20150521122210\/mailto:abeuchot@cencoem.org\">abeuchot@cencoem.org<\/a><\/p><p>\u00a0<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\n<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Analfabetismo Conversacional Dr. Alberto Beuchot Gonz\u00e1lez de la Vega Director del Centro de Coaching Empresarial\u00a9 \u00a0Una vez planteada la espina dorsal de esta columna en los tres escritos anteriores relativos a los diferentes tipos de analfabetismos, es conveniente analizar aquellos que denomin\u00e9 de segundo y tercer orden, y que se componen de siete categor\u00edas de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-581","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-blog"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aecentro.com\/cencoem\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/581","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aecentro.com\/cencoem\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/aecentro.com\/cencoem\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aecentro.com\/cencoem\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aecentro.com\/cencoem\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=581"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/aecentro.com\/cencoem\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/581\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":585,"href":"https:\/\/aecentro.com\/cencoem\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/581\/revisions\/585"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aecentro.com\/cencoem\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=581"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/aecentro.com\/cencoem\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=581"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/aecentro.com\/cencoem\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=581"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}